Jan van Kessel I y Jan van Balen, Naturaleza muerta con flores y mariposas, marco de trampantojo y escena sagrada, primera mitad del siglo XVII Firmado I. V. Balen Óleo sobre tabla. Dimensiones: 68 x 82 cm Precio: bajo consulta Obra acompañada de nuestro certificado de autenticidad La pintura, de notable calidad, presenta una rica composición floral que adorna un marco arquitectónico de trampantojo, en cuyo centro se abre una pequeña escena con la Sagrada Familia, el Niño San Juan Bautista y un querubín, según un tipo de composición típico de las colaboraciones entre Jan van Kessel I (1626-1679) y Jan van Balen (1611-1654) en el ámbito de la pintura de guirnaldas flamenca del siglo XVII. Sobre un fondo muy oscuro emerge un gran marco ilusionista de imitación de piedra tallada, con volutas onduladas y amplias superficies perfiladas, que simula un monumental marco de retablo o marco de cartegloria barroco; el efecto plástico se acentúa con los claroscuros cálidos y las sombras netas que subrayan sus entrantes y salientes. El perfil interior, que se abre como un óvalo mistilíneo, acoge la escena devocional central. El marco de trampantojo está firmado I.V. Balen en una moldura. Alrededor de esta estructura arquitectónica se desarrollan composiciones de guirnaldas y grupos de flores, que caen con naturalidad: se reconocen tulipanes rayados, rosas, claveles, dalias y pequeñas flores silvestres, representados con extrema minuciosidad descriptiva, según la pericia naturalista habitual de Jan van Kessel I en la representación de especies botánicas. Sobre algunas flores descansan delicadamente algunas mariposas. Los colores, que juegan con la alternancia equilibrada entre rojos intensos, rosas, blancos, amarillos y naranjas vivos, destacan sobre el fondo oscuro dialogando con el verde intenso de las hojas y los sarmientos de hiedra, creando un refinado contraste cromático y un fuerte efecto de profundidad. La pintura sobre tabla, además, garantiza una representación cromática más saturada e intensa. En el medallón central se representa la Sagrada Familia con el Niño San Juan Bautista y un querubín: la Virgen, sentada en primer plano, tiene en brazos al Niño, que se dirige hacia Juan, quien le ofrece un pequeño cordero, clara referencia al futuro sacrificio de Cristo; al fondo se vislumbra la figura de San José, ligeramente retrasa, que vela sobre la escena con actitud recogida. La paleta de la parte figurativa, con tonos marrones y rojos apagados, se distingue de la de la guirnalda, subrayando la diferente mano del pintor de figuras, Jan van Balen, respecto al especialista en flores Jan van Kessel I, según una práctica colaborativa bien documentada en la pintura flamenca de la época. Por sus dimensiones, la preciosidad de la ejecución sobre tabla y el refinado equilibrio entre componente devocional y virtuosismo decorativo, la obra se presta perfectamente como cuadro de devoción privada o como pieza de colección de pared, ideal para un ambiente clásico o para dialogar en un contexto contemporáneo con mobiliario de diseño. La pintura va acompañada de marco de madera tallada y dorada. Actualmente se están realizando estudios histórico-artísticos. Pronto se insertarán nuevas imágenes.
Época: Siglo XVII


